El Taller de los Sueños Rotos

Un lugar en el que nunca dejarás de soñar...






"Los que sueñan de día conocen muchas cosas que ignoran los que solamente sueñan de noche" (Poe)

No era su chico ideal, ni si quiera el prototipo. Ella no era especialmente inteligente, ni atractiva, ni paciente. Pero una tarde en la que las ocupaciones brillaban por su ausencia, tomaron la decisión de darse la mano, juntar sus cuerpos -previamente esterilizados- y besarse a intervalos más o menos regulares. No había nada mejor que hacer. Su decisión sólo les trajo ventajas: su beso falsamente apasionado era admirado por todos los que les rodeaban que, extasiados, veían en ellos una pareja enamorada.

El beso, famosa escultura del impresionista Auguste Rodin, fue ideada para formar parte de sus míticas Puertas del infierno. Los rasgos impresionistas de dinamismo, realismo, elementos que se entrelazan y se fusionan, movimiento...le dan al conjunto un aspecto cambiante, a la vez que combinan a la perfección con el desnudo y le aportan una cierta idealización en las formas que nada tienen que envidiarle al arte griego. Esto la hace ser, quizás, una de las esculturas más bellas del siglo XIX.


Hoy me he puesto muy contenta cuando he llegado de clase, ya que habían llegado los marcapáginas que le compré a Marta Sarmiento. Aquí os dejo una foto para que los veais:



¿A que son monísimos? Yo cuando vi que Damned había ganado uno de los que Marta sorteaba en su blog me entraron ganas de comprarme uno (que al final fueron dos jeje), ya que no me enteré de la existencia del sorteo; para el próximo procuraré estar más atenta jiji.

Bueno, pues si os han gustado echadle un vistazo a su página, que tiene unos diseños preciosos.

¡Un saludo Marta! Me acompañarán siempre en mis lecturas.Y gracias por la tarjetita. ^^



"Érase una vez, en un país lejano, un joven príncipe que vivía en un resplandeciente castillo. A pesar de tener todo lo que podía desear, el príncipe era egoísta, déspota y consentido. Pero, una noche de invierno llegó al castillo una anciana mendiga, y le ofreció una simple rosa, a cambio de cobijarse del horrible frío. Repugnado por su desagradable aspecto, el príncipe despreció el regalo y expulsó de allí a la anciana. Pero ella le advirtió que no se dejara engañar por las apariencias, porque la belleza se encuentra en el interior. Y cuando volvió a rechazarla, la fealdad de la anciana desapareció, dando paso a una bellísima hechizera. El príncipe trató de disculparse, pero era demasiado tarde, pues ella ya había visto que en su corazón no había amor. Y como castigo, lo transformó en una horrible bestia, y lanzó un poderoso hechizo sobre el castillo y sobre todos los que allí vivían. Avergonzado por su aspecto, el monstruo se encerró en el interior de su castillo con un espejo mágico como única ventana al mundo exterior. La rosa que ella le había ofrecido era en realidad una rosa encantada, que serguiría fresca hasta que él cumpliera los 21 años. Si era capaz de aprender a amar a una mujer, y ganarse a cambio su amor antes de que cayera el útlimo pétalo, entonces se desharía el hechizo; sino, permanecería condenado a seguir siendo una bestia...para siempre. Al pasar los años, comenzó a impacientarse y perdió toda esperanza pues, ¿quién iba a ser capaz de amar a una bestia?"


¿Cuándo dejaremos de comportarnos como la Bestia? Pues, ¿a cuántas ancianas rechazamos a lo largo de nuestra vida? ¿Cuándo aprenderemos a amar y a ser amados, en lugar de quedarnos encerrados en nuestros castillo, mientras pasa el tiempo, juzgándo a las personas sólo por su aspecto?


¡Qué frío tan atroz! Caía la nieve, y la noche se venía encima. Era el día de Nochebuena. En medio del frío y de la oscuridad, una pobre niña pasó por la calle con la cabeza y los pies desnuditos.

Tenía, en verdad, zapatos cuando salió de su casa; pero no le habían servido mucho tiempo. Eran unas zapatillas enormes que su madre ya había usado: tan grandes, que la niña las perdió al apresurarse a atravesar la calle para que no la pisasen los carruajes que iban en direcciones opuestas.

La niña caminaba, pues, con los piececitos desnudos, que estaban rojos y azules del frío; llevaba en el delantal, que era muy viejo, algunas docenas de cajas de fósforos y tenía en la mano una de ellas como muestra. Era muy mal día: ningún comprador se había presentado, y, por consiguiente, la niña no había ganado ni un céntimo. Tenía mucha hambre, mucho frío y muy mísero aspecto. ¡Pobre niña! Los copos de nieve se posaban en sus largos cabellos rubios, que le caían en preciosos bucles sobre el cuello; pero no pensaba en sus cabellos. Veía bullir las luces a través de las ventanas; el olor de los asados se percibía por todas partes. Era el día de Nochebuena, y en esta festividad pensaba la infeliz niña.

Se sentó en una plazoleta, y se acurrucó en un rincón entre dos casas. El frío se apoderaba de ella y entumecía sus miembros; pero no se atrevía a presentarse en su casa; volvía con todos los fósforos y sin una sola moneda. Su madrastra la maltrataría, y, además, en su casa hacía también mucho frío. Vivían bajo el tejado y el viento soplaba allí con furia, aunque las mayores aberturas habían sido tapadas con paja y trapos viejos. Sus manitas estaban casi yertas de frío. ¡Ah! ¡Cuánto placer le causaría calentarse con una cerillita! ¡Si se atreviera a sacar una sola de la caja, a frotarla en la pared y a calentarse los dedos! Sacó una. ¡Rich! ¡Cómo alumbraba y cómo ardía! Despedía una llama clara y caliente como la de una velita cuando la rodeó con su mano. ¡Qué luz tan hermosa! Creía la niña que estaba sentada en una gran chimenea de hierro, adornada con bolas y cubierta con una capa de latón reluciente. ¡Ardía el fuego allí de un modo tan hermoso! ¡Calentaba tan bien!

Pero todo acaba en el mundo. La niña extendió sus piececillos para calentarlos también; más la llama se apagó: ya no le quedaba a la niña en la mano más que un pedacito de cerilla. Frotó otra, que ardió y brilló como la primera; y allí donde la luz cayó sobre la pared, se hizo tan transparente como una gasa. La niña creyó ver una habitación en que la mesa estaba cubierta por un blanco mantel resplandeciente con finas porcelanas, y sobre el cual un pavo asado y relleno de trufas exhalaba un perfume delicioso. ¡Oh sorpresa! ¡Oh felicidad! De pronto tuvo la ilusión de que el ave saltaba de su plato sobre el pavimento con el tenedor y el cuchillo clavados en la pechuga, y rodaba hasta llegar a sus piececitos. Pero la segunda cerilla se apagó, y no vio ante sí más que la pared impenetrable y fría.

Encendió un nuevo fósforo. Creyó entonces verse sentada cerca de un magnífico pesebre: era más rico y mayor que todos los que había visto en aquellos días en el escaparate de los más ricos comercios. Mil luces ardían en los arbolillos; los pastores y zagalas parecían moverse y sonreír a la niña. Esta, embelesada, levantó entonces las dos manos, y el fósforo se apagó. Todas las luces del nacimiento se elevaron, y comprendió entonces que no eran más que estrellas. Una de ellas pasó trazando una línea de fuego en el cielo.

-Esto quiere decir que alguien ha muerto- pensó la niña; porque su abuelita, que era la única que había sido buena para ella, pero que ya no existía, le había dicho muchas veces: "Cuando cae una estrella, es que un alma sube hasta el trono de Dios".

Todavía frotó la niña otro fósforo en la pared, y creyó ver una gran luz, en medio de la cual estaba su abuela en pie y con un aspecto sublime y radiante.

-¡Abuelita!- gritó la niña-. ¡Llévame contigo! ¡Cuando se apague el fósforo, sé muy bien que ya no te veré más! ¡Desaparecerás como la chimenea de hierro, como el ave asada y como el hermoso nacimiento!

Después se atrevió a frotar el resto de la caja, porque quería conservar la ilusión de que veía a su abuelita, y los fósforos esparcieron una claridad vivísima. Nunca la abuela le había parecido tan grande ni tan hermosa. Cogió a la niña bajo el brazo, y las dos se elevaron en medio de la luz hasta un sitio tan elevado, que allí no hacía frío, ni se sentía hambre, ni tristeza: hasta el trono de Dios.

Cuando llegó el nuevo día seguía sentada la niña entre las dos casas, con las mejillas rojas y la sonrisa en los labios. ¡Muerta, muerta de frío en la Nochebuena! El sol iluminó a aquel tierno ser acurrucado allí con las cajas de cerillas, de las cuales una había ardido por completo.

-¡Ha querido calentarse la pobrecita!- dijo alguien.

Pero nadie pudo saber las hermosas cosas que había visto, ni en medio de qué resplandor había entrado con su anciana abuela en el reino de los cielos.


Hans Christian Andersen


Espero que os haya gustado el cuento (es uno de mis favoritos)
aunque supongo que la mayoría ya lo habeis leido. Os vuelvo a pedir perdón por no haber escrito nada en tanto tiempo (en especial a Tuxyta, que me riñe mucho jeje) pero es que he estado un poco deprimida por cosas que me han pasado y la verdad es que no tenía ganas de escribir.
A los nuevos lectores del Taller os doy la bienvenida, ¡gracias por seguirme! Espero que comenteis mucho.

OS DESEO A TODOS QUE PASEIS UNA FELIZ NAVIDAD Y FELICES FIESTAS





Cuenta la leyenda que, debido a su maldad extrema, un hombre irlandés llamado Jack no mereció un lugar ni en cielo ni en el infierno cuando murió. Su espíritu se vio obligado a vagar por el mundo implorando la entrada en uno y otro sitio. Se manifestaba portando una calabaza hueca con una vela dentro y éste fue el símbolo más representativo, desde entonces, de la noche de Halloween. Aquí os dejo la leyenda:

Hace muchos, muchos años, un tacaño y pendenciero irlandés, llamado Jack, tuvo la mala fortuna de encontrarse con el diablo en una taberna, en la Noche de Brujas. Jack, conocido borracho, había bebido mucho pero pudo engañar al diablo ofreciéndole su alma a cambio de un último trago. El diablo se transformó en una moneda para pagarle al camarero, pero Jack rápidamente lo tomó y lo puso en su monedero. Como Jack tenía una cruz en su monedero, el diablo no pudo volver a su forma original. Jack no dejaría ir al diablo hasta que le prometiera no pedirle su alma en 10 años. El diablo no tuvo más remedio que concederle a Jack su reclamación.

Diez años más tarde, Jack se reunió con el diablo en el campo. El diablo iba preparado para llevarse el alma de Jack, pero Jack pensó muy rápido y dijo: "Iré de buena gana, pero antes de hacerlo, ¿me traerías la manzana que está en ese árbol por favor?". El diablo pensó que no tenía nada qué perder, y de un salto llegó a la copa del árbol, pero antes que el diablo se diese cuenta, Jack ya había tallado rápidamente una cruz en el tronco del árbol. Entonces el diablo no pudo bajar. Jack le obligó al diablo a prometer que jamás le pediría su alma nuevamente. Al diablo no le quedó más remedio que aceptar.

Jack murió unos años más tarde, pero no pudo entrar al cielo, pues durante su vida había sido un golfo, borracho y un estafador. Pero cuando intentó entrar, por lo menos, en el espantoso infierno, el diablo tuvo que enviarlo de vuelta, pues no podía tomar su alma (lo había prometido). "¿Adónde iré ahora?", preguntó Jack, y el diablo le contestó: "Vuelve por donde viniste". El camino de regreso era oscuro y el terrible viento no le dejaba ver nada.. El diablo le lanzó a Jack un carbón encendido directamente del infierno, para que se guiara en la oscuridad, y Jack lo puso en un nabo que iba comiendo, para que no se apagara con el viento.

Jack estaba condenado a vagar en las tinieblas eternamente.....

Como veis, esta inquietante leyenda habla de un nabo en cuyo interior Jack depositó la brasa de carbón a modo de farol. No dice nada de calabazas. Tiene su explicación. ¿Qué simboliza la calabaza en Halloween? Los pueblos de origen céltico, como mandaba la tradición ahuecaban nabos y ponían carbón en ellos para iluminar el camino de regreso al mundo de los vivos a sus difuntos más queridos y así les daban la bienvenida, a la vez se protegían de los malos espíritus. Pero cuando los irlandeses llegaron a América, conocieron las calabazas y se dieron cuenta de que estas eran mucho más grandes y fáciles de ahuecar que los nabos, desde ese tiempo que ninguna persona ha crecido sin conocer un Jack-o-lantern, el tenebroso candil de Jack.

Otro relato sugiere que la calabaza adoptó semejante aspecto tétrico a causa de un castigo que una bruja impuso a Jack por negarse a ayudarle a preparar la sopa de Halloween. El muchacho desapareció en el interior de la calabaza y ésta adoptó rasgos semejantes al rostro humano.

Queridos lectores, espero que me perdonéis por estos dos meses de ausencia y de abandono del blog, pero es que estoy tan ocupada con los estudios que no sé de dónde sacar tiempo para actualizar el blog. Ya he visto que a algunas de mis amigas-bloggeras le pasa lo mismo, así que espero que me entandáis. Pero ello no quiere decir que me haya olvidado de vosotros, ni mucho menos, sólo que os pido que seais pacientes para ver las nuevas entradas del blog que, las publicaré, aunque tarde un tiempo.


También he visto que se han unido dos nuevas seguidoras (gisella_mariangel y Asunción/Medusa) a las cuales les doy la bienvenida al Taller de los Sueños Rotos y las gracias por seguir mis publicaciones. Por favor, comentad cuanto queráis que prometo contestaros aunque sea tarde.

Y esto es todo por el momento. Espero que os haya gustado la leyenda (ya me contaréis) y os deseo que tengáis y feliz y terrorífico HALLOWEEN.

¡Saludos mágicos!

Hoy os escribo para contaros que mi amiga la bruja Damned de Con la rosa en la boca . ha tenido el honor de hacerme entrega de este regalo a la amistad que, ¡ya es el segundo premio del blog!



¡Qué bonito premio! ¡Mil gracias bruja Damned! Yo también te hago entrega del premio por tu amistad. Y las reglas del premio son:


1) Dar las gracias a quien te premió.
2) Continuar como eres sin condiciones.
3) Premiar a cuantas personas creas merecen el Premio.
4) Seguir siendo mi “Amiga/o”.


Ahora es mi turno de concederlo a aquellas personas que, en mi opinión, se lo merecen:

Elizabetha , Ireth , Tuxyta , Alassë y Cantnoy.


Espero que os guste a todas y que sigamos manteniendo esta "amistad bloguera" durante mucho tiempo ^^

¡Saludos lectores!


Psique era la menor y más hermosa de tres hermanas, hijas de un rey de Anatolia. Afrodita, celosa de su belleza, envió a su hijo Eros (Cupido) para que le lanzara una flecha de oro oxidado, que la haría enamorarse del hombre más horrible y ruin que encontrase. Sin embargo, Eros se enamoró de ella y lanzó la flecha al mar; cuando Psique se durmió, se la llevó volando hasta su palacio.

Para evitar la ira de su madre, una vez que tiene a Psique en su palacio, Eros se presenta siempre de noche, en la oscuridad, y prohíbe a Psique cualquier indagación sobre su identidad. Cada noche, en la oscuridad, se amaban. Una noche, Psique le contó a su amado que echaba de menos a sus hermanas y quería verlas. Eros aceptó, pero también le advirtió que sus hermanas querrían acabar con su dicha. A la mañana siguiente, Psique estuvo con sus hermanas, que le preguntaron, envidiosas, quién era su maravilloso marido. Psique, incapaz de explicarles cómo era su marido, puesto que no le había visto, titubeó y les contó que era un joven que estaba de caza, pero acabó confesando la verdad: que realmente no sabía quién era. Así, las hermanas de Psique la convencieron para que en mitad de la noche encendiera una lámpara y observara a su amado, asegurándole que sólo un monstruo querría ocultar su verdadera apariencia. Psique les hace caso y enciende una lámpara para ver a su marido. Una gota de aceite hirviendo cae sobre la cara de Eros dormido, que despierta y abandona, decepcionado, a su amante.

Cuando Psique se da cuenta de lo que ha hecho, ruega a Afrodita que le devuelva el amor de Eros, pero la diosa, rencorosa, le ordena realizar cuatro tareas, casi imposibles para un mortal, antes de recuperar a su amante divino. Como cuarto trabajo, Afrodita exige a Psique que vaya a buscar un cofre al Hades. Cuando consigue llegar allí, Perséfone, diosa de la ultratumba, le dice que lo que hay en el cofre es sólo para Afrodita. Psique, tentada por el poder que podría darle lo que había en ese cofre, olvida que la curiosidad ya había arruinado una vez su vida, y lo abre, pero en vez de encontrar poder, encuentra sueño eterno. Psique cae en la hierba, dormida para toda la eternidad, pero Eros, apiadado, la rescata y soluciona las cosas. Tiempo después, Afrodita y Psique hacen las paces, y permanecen junto con Eros en el Olimpo.


Vuelve pronto de tu larga travesía, ¡te espero!

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